There is no short cut to becoming a good player. Being constant in your practice is perhaps the main secret. This reminds me of Aesop's fable about the Tortoise and the Hare. Some talented young players did not reach their potential as guitarists because they were getting by on talent and didn't put in the daily work. Others have surprised us and reached much farther than we would have expected because they have put in the continued work.

So the only short cut is to practice every day, be constant. With tenacity and perseverance you will be able to make beautiful music on the guitar.

AESOP'S FABLE: THE TORTOISE AND THE HARE

Once upon a time a hare saw a tortoise walking slowly along and began to laugh and mock him. The tortoise challenged the hare to a race and the hare, thinking himself the fastest animal around, accepted. They agreed on a route and started off the race. The hare shot ahead and ran briskly for some time. Then seeing that he was far ahead of the tortoise, he thought he'd sit under a tree for some time and relax before continuing the race.
He sat under the tree and soon fell asleep. The tortoise, plodding on, overtook him and finished the race. The hare woke up and realized that he had lost the race.
The moral, stated at the end of the fable, is, "Slow and steady wins the race."

David Russell.

NO HAY ATAJO SIN TRABAJO

No hay atajos para convertirse en un buen instrumentista. Ser constante en el estudio es quizás el secreto fundamental. Esto me recuerda a la fábula de Esopo sobre la liebre y la tortuga. Algunos jóvenes guitarristas con talento no alcazaron su potencial, porque fueron sobreviviendo con el talento, sin realizar el trabajo diario. Otros nos han sorprendido y han llegado mucho más lejos de lo que hubiéramos esperado, porque han realizado el trabajo continuado.
Así que el único atajo es la práctica diaria y la constancia. Con tenacidad y perseverancia conseguirás belleza musical en la guitarra.

FÁBULA DE ESOPO: LA LIEBRE Y LA TORTUGA

Érase una vez una liebre que vio a una tortuga caminando lentamente y empezó a reírse y a mofarse de ella. La tortuga retó a la liebre a una carrera y ésta, creyéndose el animal más rápido, aceptó. Se pusieron de acuerdo en una ruta y empezaron la carrera. La liebre se adelantó y corrió ligera durante un rato. Después, viendo que le llevaba mucha ventaja a la tortuga, decidió sentarse bajo un árbol y relajarse un poco antes de continuar la carrera.
Se sentó bajo el árbol y enseguida se quedó dormida. La tortuga, despacio pero sin pausa, pasó a la liebre y llegó a la meta. La liebre se despertó y se dio cuenta de que había perdido la carrera.
La moraleja, expuesta al final de la fábula, es: "Despacio y constante se gana la carrera."

David Russell.